Opinión De Libardo Gómez Sánchez: Una reforma tributaria recesiva

Opinión De Libardo Gómez Sánchez: Una reforma tributaria recesiva – Cuando el gobierno Duque anuncio una nueva reforma tributaria, con el rimbombante nombre de ley de financiamiento, recordé al encapuchado y obeso cobrador de impuestos de la famosa caricatura de Olafo el Amargado, no propiamente por lo graciosa, sino por la alegoría que involucra la figura del emisario del monarca, encargado del recaudo del oro atesorado por el vikingo, a quien visita con inusitada frecuencia para despojarlo de los frutos de sus azarosas hazañas en los mares del mundo.

Los Colombianos de clase media no asaltan castillos, ni viven en la aventura, ni se dedican al pillaje, trabajan duro para obtener los ingresos que permitan ofrecerle un mediano futuro a sus Hamlet y Astrid, los hijos del personaje de la caricatura y a Snert la mascota, no es otra su aspiración, legitima en medio de la tormenta neoliberal que oprime a los pueblos.

Vista la experiencia de otras naciones, es evidente que si su clase media no crece, ni dispone de ingresos suficientes para atender sus necesidades de consumo, amenaza su futuro, condena a la pobreza a las mayorías y al  enriquecimiento abusivo de unos pocos; la reforma tributaria radicada en el congreso despoja a esa clase media de importantes ingresos, que de circular en el flujo de la  economía mantendrían una demanda promotora del crecimiento del aparato productivo: agro e industria,  a su vez requerirían mano de obra adicional, estimularían el empleo remunerado y de calidad, se propiciaría la creación de nuevos negocios, en resumen prosperidad para muchos.

Cuando el Ministro y el vice de Hacienda aseguran que el cobro de IVA en los artículos de la canasta familiar no afecta a la población de menores ingresos, insultan nuestra inteligencia, nos tratan de tontos. Así mismo cuando Uribe manifiesta oponerse a la iniciativa del gobierno, recrea una pantomima previamente elaborada en la que pretende presentarse como el salvador de una situación de la que es responsable el presidente que eligió, el que se ajusta exactamente al modelo económico que defienden porque representa sus intereses, afianza sus negocios y estrecha la relación con los grandes capitales de afuera y adentro, los únicos beneficiarios de las política económica vigente.

No podemos dejarnos engañar; abra que recurrir a Chiripa, a Helga, al doctor Zocotroco y hasta al soñador de Lute, a todos los afectados, para que en las calles derrotemos este burdo atropello contra la mayoría de los colombianos, que de aprobarse, condenara a miles a acrecentar el hambre que sufren y a acentuar la estrechez que los agobia; no permitiremos que nos  suman en la amargura, por el contrario, unidos abrigaremos la esperanza.