Opinion de Mario Benedicto: “Es que…”

Opinion de Mario Benedicto: “Es que…”– Esta es la historia de tres compañeros de estudio que debían presentar un examen final el lunes a primera hora. Decidieron emparrandarse todo el fin de semana omitiendo la responsabilidad de estudiar y como consecuencia, no se presentaron a la prueba a la hora indicada. Para justificar la irresponsabilidad se presentaron ante el profesor con la excusa de que se les había pinchado una llanta en la carretera y, por tal razón, fue imposible llegar a tiempo. El profesor les propuso hacerles el examen con una sola pregunta. Los estudiantes accedieron y de inmediato les entregó una hoja a cada uno con la siguiente pregunta: ¿Cuál de todas las llantas se les pinchó?

Cuántas veces hemos escuchado estas frases: Es que no sé cómo empezar; es que el estudio no se hizo para mí; es que no tengo dinero; es que no puedo; es que es muy difícil; es que no estoy preparado; es que no tengo tiempo; es que nadie me apoya; es que me va a tomar mucho tiempo lograrlo; es que no me tienes paciencia; es que no me diste la oportunidad de conocerte. Y es que yo…

La expresión “es que…”, no es más que una muletilla frecuente en el lenguaje coloquial, como muchas otras que se han introducido en la lengua castellana y que en sí misma no tiene nada de malo, pero sí cuando se abusa de ella para justificar una equivocación, un error, un olvido, un despiste o en el peor de los casos, para mentir o excusarse por todo.

Abundan personas que han cogido como costumbre cada vez más, la de justificar su comportamiento poniendo delante la locución “es que”: es que me enfermé y por eso no pude acudir a la cita; es que había mucho tráfico; es que lo nuestro así no funciona; es que el gato me daño la tarea; es que el perro se comió mi desayuno; es que la profesora es muy exigente; es que el profesor no sabe explicar y aparte de eso me la tiene montada; es que me salió un payaso en la calle y me besó; es que mañana no trabajo porque de seguro va a llover.

Esas personas que utilizan con frecuencia la expresión “es que”, se vuelven habilidosas en mentir, se habitúan a ella hasta convertirla en parte de sus vidas para excusarse y echarle la culpa a los demás de sus actos o comportamientos injustos, ilegítimos o prohibidos.

Si queremos ser realmente libres debemos dejar de lado las excusas, las justificaciones y ser capaces de asumir nuestras irresponsabilidades y limitaciones. No tratemos de escapar de las consecuencias de nuestros propios actos e inconvenientes cargando con la mentira. ¡Hasta pronto!