Opinión De Mario Benedicto Parra: Golpe bajo

Opinión De Mario Benedicto Parra: Golpe bajo- Causa desilusión en los colombianos el anuncio del gobierno nacional de gravar con IVA todos los productos básicos de la canasta familiar, nada más miserable y degradante.

El presidente Duque proclamaba en campaña electoral que no subiría impuestos, que por el contrario los bajaría, incluso, desde su asiento en el senado lanzaba fuerte críticas a la última reforma tributaria del gobierno anterior. Hoy la realidad es otra y presenta una reforma peor que la de su antecesor, pues en esta no se salvan ni los alimentos básicos: aguacates, alverjas, bananos, cebollas, repollos, lechugas, naranjas, papayas, piñas, guayabas, mangos, papas, yucas, plátanos, tomates, zanahorias, remolachas,  limones, tomates de árbol, arroz, frijol, maíz, carnes de res, cerdo, pollo y pescado, queso, panela, sal, huevos, leche y pan, etc. También se les aplicará IVA al maíz para la siembra, arroz para la siembra, arroz con cáscara (Arroz Paddy), gas natural licuado, gas propano, energía eléctrica, abonos, fertilizantes, insecticidas, fungicidas, herbicidas, papel, ladrillos y bloques de construcción, artículos y aparatos de ortopedia, incluidas las fajas y vendajes médico-quirúrgicos y como si no fuera poco, también a los textos y cuadernos escolares, lápices, colores, libros, revistas y periódicos. La lista de extensión del IVA a productos y servicios es larga. ¿Se imaginan la pobreza y la ignorancia juntas? ¡Pobre Colombia!

Paradójicamente, Colombia es uno de los países con más impuestos en Latinoamérica, la no despreciable suma de 137 billones en 2017, pero también es el país de mayor desigualdad social después de Haití y el que mayor índice de necesidades básicas insatisfechas tiene.

Presidente Duque, en tan sólo 95 días de su gobierno, vemos otra promesa incumplida, producto de haberle pintado pajaritos a los incautos en campaña electoral, es usted un politiquero más que miente para convertirse en mercader de la esperanza, así nunca habrá un mejor futuro para todos, según lo prometió en campaña.

Sus medidas impopulares rayan en la chambonada y le hacen perder credibilidad, impulsan el crecimiento de más pobres y atentan contra la clase media; sus medidas sólo buscan cumplirle a los poderosos grupos económicos que le financiaron su campaña para seguir manteniendo sus intereses económicos; sus medidas regresivas no son más que golpes bajos, de aquellos que propinan los boxeadores desesperados a sus contrincantes para asfixiarlos.

Por qué no pensar en dejar el IVA como está y tomar decisiones drásticas para evitar que 50 billones de pesos se pierdan al año por cuenta de la corrupción y 40 billones por evasión de impuestos.

Al paso que vamos, son los pobres quienes terminarán financiando al Estado y como siempre la clase media seguirá recibiendo los golpes más bajos. Esa reforma tributaria lo único que va a resaltar es una mayor evasión de impuestos, afectar a los pequeños campesinos y desestimular la producción puesto que habrá menos capacidad de compra. ¡Hasta pronto!

Coda: Esta columna de opinión volverá, si Dios lo permite, en la primera semana de diciembre de 2018.