Opinión de Mario Benedicto Parra : La Biblia y la desigualdad social (parte II)

Opinión de Mario Benedicto Parra : La Biblia y la desigualdad social (parte II) – Las cifras y los datos que a continuación relaciono, provienen de diferentes organismos internacionales como el Banco Mundial, Oxfam, Celac, Fao y la Unicef:

  1. Colombia es el segundo país más desigual de Latinoamérica después de Honduras y el tercero en el mundo, o sea, somos los paladines de la desigualdad mundial.
  2. Por desnutrición, más de 240 niños murieron en 2017.
  3. Unicef reveló que uno de cada diez niños sufre desnutrición crónica y mueren al menos 5 niños a la semana en Colombia.
  4. El 12% de los colombianos padece hambre.
  5. 14.000 niños wayúu han muerto por desnutrición en los últimos 8 años.
  6. La desigualdad y la pobreza en Colombia se debe a que el 20% de los ingresos del país están concentrados en el 1% de la población mientras la mitad de esos ingresos las recibe sólo el 10%.
  7. La política de expulsión de campesinos y de poblaciones indígenas bajo amenazas y asesinatos ha originado que el 1% de las familias ricas y empresas transnacionales, sean dueñas del 81% del territorio nacional. -Cabe señalar que en la mayoría de los países desarrollados como en los del bloque occidental europeo, Estados Unidos y Canadá, se ha puesto límite al latifundismo, no existen terratenientes engordando tierras, mientras en Colombia, por el contrario, se les idolatra y no pagan impuesto-.
  8. El despojo generado por los desplazamientos permitió que entre 1980 a 2016 más de 8 millones de hectáreas cambiaran de dueños.
  9. A partir de 2002 se incrementó el otorgamiento de títulos mineros e hidrocarburos a favor de empresas extranjeras, lo que elevó a 5 millones de hectáreas despojadas a los indígenas y además, causó graves daños ambientales y privatizaciones indiscriminadas bajo el régimen neoliberal.
  10. De los 48 millones de personas que hay en el país, 23 millones sobreviven en condiciones de pobreza.
  11. En los gobiernos que han aplicado severamente las leyes neoliberales, los ricos en Colombia pagan menos impuestos.
  12. En 2017 las exenciones tributarias a favor de los ricos y de las grandes empresas nacionales y transnacionales, sumaron 73 billones de pesos. Las zonas francas pagan 15% de los impuestos, mientras los demás deben pagar el 34%.
  13. El 20% más rico gana 20 veces más que el 20% más pobre.
  14. Se han privatizado los servicios públicos como el agua, energía, salud y educación.
  15. El 65% de los colombianos trabajan en la informalidad, el 18% bajo relaciones laborales ilegales como los contratos de prestación de servicios. El 90% de los asalariados rurales carece de protección social y el 48% de los trabajadores ganan menos del salario mínimo.

Según estas cifras de hambre, desnutrición y muerte, es equivocado pensar que seremos otra Venezuela, cuando ya estamos en situaciones mucho peores.

La Biblia, en el Antiguo Testamento, expone la existencia de un deseo de igualdad de parte de Dios con el ser humano. Deutoronomio 15:4, dice que el gran propósito de Dios es que no haya pobres entre nosotros. En el Nuevo Testamento, Jesús, nos enseña a crear una sociedad igualitaria, tan es así, que Jesús se hace igual al ser humano y renuncia al poder de su divinidad, optando por los pobres (Mateo 5:3). Son innumerables los pasajes y citas bíblicas en las que Dios aboga por la igualdad y denuncia la desigualdad.

Pero son muchos los que creen que la igualdad social significa acabar con los ricos, nada más absurdo, la igualdad social significa asignar a cada individuo de la especie humana el mismo valor dentro de la sociedad, reconociendo sus diferencias físicas y espirituales, evitando todo tipo de discriminación.

Los cristianos, por su condición de ciudadanos y de creyentes de Jesucristo, son los llamados a luchar en contra de la desigualdad social, pero a veces quienes se autodenominan cristianos, bien sea evangélicos o católicos, no quieren entender que la desigualdad sigue siendo en nuestros días uno de los problemas más graves.

Muchos cristianos son homofóbicos, creen ciegamente en la inexistente ideología de género y por lo general, están del lado de los políticos corruptos y de personajes que idolatran la guerra, la violencia, la mentira y el engaño como actualmente sucede. Cómo pensar que ciertos cristianos sean los defensores de la igualdad, cuando han mostrado ser adversarios decididos, no respetan la orientación sexual de las personas, creen que en el mundo sólo debe existir heterosexuales, porque los demá sere son creaturas del demonio, enfermos mentales o sucios. Esto realmente no es compatible con la condición de quienes dicen llamarse cristianos.

La igualdad no implica uniformidad total o absoluta, pero las diferencias entre hombres y mujeres, jóvenes y adultos y las establecidas por razón de raza, sexo, nacionalidad, religión, credo, idioma, situación económica u opinión política, no hacen a unos superiores y a otros inferiores.

Cuando se dice que los pobres todo lo quieren regalado, sin trabajar, no es más que un argumento simplón. El mejor regalo para un pobre es un empleo formal, así el Estado evita subsidiarlo. El desempleo genera una profunda degradación de valores, por eso, el mejor proteccionismo es el empleo y no las migajas que fomentan exclusión social y pobreza.

Aquí vale la pena decir que la miseria del pueblo le conviene a muchos políticos, los vuelve proclives a los pobres, compromoter su voto por el regalo o la dádiva de un subsidio, como el de familias en acción y es el gobierno y los políticos, quienes tienen los recursos para corromper, es decir, los políticos consiguen votos a costa de los pobres subsidiados. No puede haber democracia en un país de ciudadanos en la miseria.

Ortega y Gasset escribía sobre los demagogos, señalándolos como los grandes estranguladores de las civilizaciones cuando es imposible un crecimiento infinito en un mundo finito. ¡Hasta pronto!