Opinión de Mario Benedicto Parra: Segunda Vuelta: Duque O Petro

Opinión de Mario Benedicto Parra: Segunda Vuelta: Duque O Petro – Este domingo estamos convocados a elegir presidente de la República, optando entre dos candidatos: Duque o Petro. Algunos podrán decidir por razones utilitarias como la garantía de conservar el statu quo del país que tenemos hoy contra cualquier posibilidad de cambio. Para otros, entre los cuales me cuento, la decisión pasa por una valoración de los modelos de sociedad que, aunque con matices, es el de un Estado progresista y solidario, que reivindica el papel de la sociedad civil.

Esta campaña política se ha caracterizado por ser la más larga y sucia que ha tenido Colombia en toda su historia. Larga, porque prácticamente inició el 2 de octubre de 2016 con el resultado del plebiscito que contribuyó a la mayor polarización jamás vista. Sucia, porque se impuso la calumnia, la mentira, la trampa, el miedo, el odio y la desinformación.

Esta campaña nos ha dejado un mensaje claro: Debemos entender que no se trata de combatir solamente la corrupción, sino la ignorancia. Preocupa cómo la gente se cree todo lo que ve en internet o dicen en la calle, sin consultar otras fuentes o corroborar lo que ve o escucha. O somos ingenuos o demasiados ignorantes para dejarnos llevar por toda la basura virtual que a diario se publica.

Habría que decir también que hemos originado el resultado estúpido de pelear por política. Las relaciones entre amigos y familiares se han deteriorado. Cada cual cree tener la verdad y sólo la verdad y todo por defender políticos que después se vuelven amigos de sus enemigos políticos como se ha evidenciado por estos días.

Tampoco se puede pasar por alto a los usuarios de las redes sociales que se despacharon con adjetivos discriminatorios, vulgares y atentatorios de la dignidad humana; saturaron las redes de memes infames y compartieron mensajes desobligantes frente a los candidatos, los políticos y ciertas personalidades de la vida nacional para manipular al electorado “rabioso”. Difícil avanzar en un país donde prima la paranoia y el odio sobre la sensatez.

Es tan grave el desajuste moral, que los colombianos miramos a los no compartidiarios como enemigos, poco tolerantes con las opiniones ajenas; se ha descalificado por razón del sexo, religión u opinión política  ¿A esto se le puede llamar democracia? No. Esto es incivilidad y falta de cultura política.

Lo cierto es que cualquiera que sea la decisión que tomen los colombianos para la elección del nuevo presidente de la República, la situación será tozuda puesto que los problemas de debe resolver el nuevo mandatario son muchísimos y tendrá que lidiar con el Congreso, la implementación del proceso de paz, el posconflicto, el narcotráfico, las bandas paramilitares, los grupos disidentes de las Farc, el Eln, las pandillas urbanas, la inseguridad, el desempleo, el déficit fiscal, el déficit habitacional, el alto costo de las fuerza pública, el aparato burocrático, la justicia, la crisis financiera de la red hospitalaria, las reclamaciones laborales del magisterio, los campesinos, el gremio agrario, los arroceros, los cafeteros, los paperos, la educación y la crisis financiera de las universidades públicas, el sistema carcelario y penitenciario, las regiones alejadas y excluidas, la reactivación de la economía, la reforma tributaria, la reforma electoral, la desigualdad social, la inequidad y la pobreza, los transportadores, la corrupción, la contratación estatal, el tema pensional y la descentralización, entre otros.

¿Duque o Petro? Esta es la disyuntiva que se presenta a quienes concurran a las urnas. Escojan a quien creen haga un buen trabajo para sacar adelante a Colombia y ponerla a marchar para combatir la corrupción y proteger los derechos de los ciudadanos. Elijamos bien para que después no nos quejemos, elijamos a conciencia, pero elijamos, lo importante es hacer uso del derecho democrático de votar por quien uno quiera y  considera es el mejor. ¡Hasta pronto!